11 años después, nos volvimos a encontrar en el mismo lugar y por una misma lucha, pero nosotras ya no somos las mismas. Aquel fuego que se inició en 2015 hoy se transformó en un feminismo organizado, con voz propia y con la fuerza de miles de mujeres y disidencias que decidieron no callarse más.

Las jóvenes trabajadoras somos partícipes y protagonistas de este momento histórico porque, frente a las violencias y las injusticias, no estamos solas: nos organizamos.

Ni Una Menos nació de un pedido desgarrador de justicia. Hoy, ante el ataque directo del gobierno de Javier Milei a las políticas de género y a las conquistas del movimiento feminista, elegimos transformar el dolor en motor de lucha.

Por nosotras y por todas las que ya no pueden gritar, seguimos diciendo: ¡NI UNA MENOS! ¡VIVAS Y LIBRES NOS QUEREMOS!