Hoy acompañamos una vez más la habitual marcha de los miércoles que realizan los jubilados, en reclamo de una recomposición de sus haberes frente a la inflación, de la entrega de medicamentos conforme a lo ordenado por la Justicia sin trabas burocráticas, y en rechazo de las políticas económicas implementadas por la administración nacional.
Es una vergüenza que una jubilación mínima de la ANSES sea de $410.000 más un bono de $70.000 que sigue congelado. No solo quienes cobran la mínima se ven afectados. Otro importante segmento con haberes intermedios apenas llega al millón de pesos. Esta no es la forma que merecen vivir quienes trabajaron toda su vida, quienes nos educaron, quienes contribuyeron al desarrollo de nuestro país.
La jubilación tiene que garantizar una vida digna y los adultos mayores merecen disfrutar esta etapa de sus vidas como reconocimiento a todo el esfuerzo realizado. Permitir que padezcan y la pasen mal es un acto criminal.
