Se cumplen 50 años del último golpe de Estado ocurrido el 24 de marzo de 1976, tras el derrocamiento del gobierno presidido en ese entonces por María Estela Martínez de Perón.
Fue el quiebre institucional más doloroso, dando paso al terrorismo de Estado mediante un accionar sistemático de violencia y vulneración de los derechos humanos por parte de la dictadura militar.
En un país donde, a pesar de ciertas dificultades, existía pleno empleo, el objetivo fue imponer un modelo económico basado en la especulación y renta, con apertura de importaciones, endeudamiento y desindustrialización.
En consecuencia, se deterioró el salario y crecieron los niveles de desocupación, pobreza e indigencia, lo que implicó un profundo retroceso social, económico, cultural y espiritual.
La dictadura intervino los sindicatos y criminalizó la huelga, con la intención de que los trabajadores organizados dejaran de ser un factor decisivo del destino nacional.
Frente a un gobierno que banaliza esta fecha y no respeta los DDHH, reivindicamos la lucha y el compromiso por la Memoria, la Verdad y la Justicia.
Por los 30.000 compañeros detenidos-desaparecidos, no puede haber indulto para ningún genocida.
Nunca Más.
