Mientras compartíamos la navidad en familia, una fecha tan ligada a la fe y al amor, la malicia no se detuvo en el Senado de la Nación, convirtiendo en Ley el Presupuesto 2026, que representa un nuevo ajuste sobre las espaldas del pueblo y un ataque directo a la educación, a la ciencia y tecnología, y particularmente a las escuelas técnicas.
Esto sucede con la derogación de artículos de leyes que garantizaban un piso de su financiamiento, como la Ley Nacional de Educación N° 26.206, Ley de Financiamiento del Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación N° 27.614, y Ley de Educación Técnico Profesional, N° 26.058. También se eliminó el aumento progresivo al FONDEF (Fondo Nacional de la Defensa).
Cabe preguntarse si como comunidad verdaderamente estamos dispuestos a entregar de esta forma al país que tanto amamos. Ajustar en educación, en la ciencia y tecnología, en las escuelas técnicas, con la importancia que estas instituciones tienen para un modelo de desarrollo, es resignarse a una Argentina primarizada, sin fábricas, sin trabajo, sin dignidad y sin orgullo.
Como dijera el General Perón, el pueblo es manso y tolerante, pero no tonto. No jodan con él. Los diputados, senadores y gobernadores, quienes se creen dueños de la voluntad popular y no meros representantes, tienen que entender alguna vez que por encima de un ATN está la Patria y el futuro de nuestros hijos. No se puede ser cómplice de quienes nos lastiman.
Merecemos otro rumbo como país, dejar atrás este tiempo de decadencia, volver a soñar y realizarnos. Seamos artífices de ese destino en común, y ninguno instrumento de la ambición de nadie.
